El valor ético de una tarjeta de visita

Posted on 15-11-2017 , by: Lara , in , 0 Comments

Hacer una tarjeta de visita, no es cuestión de soplar y hacer botellas. Mucho menos d juntar un par de gráficas extraídas de Internet a las que se les pone un nombre y una dirección debajo.

Nada más lejos de la realidad. Un producto de tal importancia requiere de estudio previo, de análisis del material y de una muy completa estrategia de mercadeo que le ponga en la retina del receptor.

Se trata de un artículo que hablará por ti, que será tu más visible representación cuando ya no estés, y que actuará como ese motor esencial que impulse al cliente, socio o proveedor a querer a toda costa trabajar contigo.

Una tarjeta de visita constituye un producto que te definirá en dos caras. (Dorso y anverso) y con el que conseguirás abrir esa puerta necesaria para llevar a tu negocio a ser conocidos, por todos aquello que requieran de un profesional de tu área.

Desde hace más de diez años, cuando comenzamos nuestra andadura por el productivo mundo de la Imprenta, hemos insistido en este particular; durante todo este tiempo, hemos visto con alarma como nuestros clientes llegan a nuestra oficina de despecho a pedir quinientas, mil y hasta dos mil tarjetas de visita, sin tener en cuenta con claridad como la quieren, que quieren de ella, y hacia donde enfocar su contenido.

Esta circunstancia, nos puso ante una tesitura tremenda, la cual afrontamos con el auxilio de nuestro equipo de expertos, quienes dieron solución certera a quienes aún desconocían las consecuencias que podría acarrear elaborar una tarjeta de visita carente de criterios.

La primera medida a tomar fue hacerles plenamente concientes de que un instrumento como este, era además de una simple manera de hacer saber su dirección o teléfono, una manera de publicitarse y que podría convertirse en un medio de comunicación a gran escala, debido a que este podría pasar de mano en mano, hasta llegar a quien ellos menos se esperaban.

Del mismo modo, sería ‘’la guinda del pastel’’ a la hora de cerrar un negocio, presentar un presupuesto, o invitar a un posible cliente a visitar su local. Nunca se sabe cuando una tarjeta de visita puede hacer su trabajo, por ello no se puede salir de casa sin ella; esta será una especia de DNI corporativo; es decir si quieres hacer saber quien eres, debes mostrarlo.

Una tarjeta de visita siempre y cuando esté personalizada, es decir, que esta muestre características únicas y su diseño muestre su naturaleza profesional, será esa catapulta que te haga despegar, poniendo en orbita tu proyecto, y la imagen corporativa que quieras construir en torno a este.

Si cuentas con un equipo comercial, y sus miembros carecen de una tarjate de visita respaldada con el nombre de la empresa, logo y sus colores identificativo, podrán ser grandes profesionales pero naufragarán en el intento de llevar tu producto a buen puerto.

Una tarjeta además, añade fiabilidad, confianza, seriedad, respecto por el cliente, solvencia económica y ética para trabajar, siendo cien por ciento responsable de lo que profesionalmente se promete.

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